Pasar de ser una persona sublime y sincera, a no entender
muy bien de que se trata todo esto.
No entiendo muy bien, si es que la gente tiene el derecho a pensar lo que somos
o lo que podemos ser; o si claramente, nosotros, somos autores de nuestra
propia vida, y de cada camino que necesitamos recorrer.Hay días en los que me siento tan llena y plena; hay días en los que no encuentro más por decir ni contar.
¿Sera que las hojas que caen de ese árbol ya están caducas, deben dejarlo ser?
Somos arboles con hojas caducas, pájaros que se despluman lentamente en el horizonte y hacia él; somos seres que mudamos nuestra piel, y así también, nuestros deseos y sentimientos, varias veces en la vida, quedan en el ayer.
Pero lo más importante de todo esto, es que el SER, nuestro propio “ser”, nunca pero nunca nunca, debe dejar de ser…tan sublime y sincero.