La grandeza eterna, la sabiduría divina.
Los soles brillan, los soles encandilan.
Las plantas lloran humedad, las hojas ya no caen.
Los pétalos de la libertad, quedaron desollados, sin
filamentos de existencia.
Y es ahora cuando veo correr a las margaritas, preguntándole
a las espinas de las rosas:
- te quiere?,
- Si!,
- te quiere?,
- No!,
- te quiere?,
- La verdad, es que, hice trampa.
Y cuando miro al río, encuentro un tutor retando a la
totora, totora que canta sin parar, tutor que le enseña en su escenario
vegetal, la posición justa para su actuación.
Y ya no se si en la montaña queda arena, para volver a
rellenar mi reloj, que ya ni cuerda tiene.
Y es cuando veo, en un rincón del jardín, a un pobre picaflor
que descansa su corazón, acomodado en silencio, buscando la libertad, junto a
su gran pasión, LA EXCITACIÓN.
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