Ahora, tanta gente, y nada.
Un mar, un océano, la nada misma, la misma nada.
Nadie quiere nadar en esta pileta repleta de aceita, y el agua que se filtra por la tubería del vecino.
Vecino que ya no nada.
Y este amor de invierno que paso, y que se mueve gracias a las olas de glaciares que piden nada.
Ya no hay nada, ya no queda nada; eso, es algo.
Agua.
No hay comentarios:
Publicar un comentario