lunes, 28 de octubre de 2013

Tan solo agua.

Ahora, tanta gente, y nada.
Un mar, un océano, la nada misma, la misma nada. 
Nadie quiere nadar en esta pileta repleta de aceita, y el agua que se filtra por la tubería del vecino.
Vecino que ya no nada.
Y este amor de invierno que paso, y que se mueve gracias a las olas de glaciares que piden nada. 
Ya no hay nada, ya no queda nada; eso, es algo. 

Agua.

No hay comentarios:

Publicar un comentario