jueves, 24 de mayo de 2012

ÉL.

El que admiras,
el más grande,
el que existe para vos,
el que hace lo imposible, él.


Y yo,
acá,
esperando verlo,
pero no puedo,
porque no lo veo,
porque no lo tengo.


No se que se siente,
tener en las manos,
a ese hombre arrugado,
que para muchos es como 
un padre,
y para otros es como
un abuelo.


Él,
el que existe sin existir,
el que estuvo y ya no esta.


No recuerdo su rostro,
porque cuando yo llegue,
él, ya había partido,
caminando por las escaleras 
que se suben,
pero que nunca se bajan. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario