Una sociedad diferente a la conocida,
o quizás a la acostumbrada a ver,
metidos en una botella compactada,
compactada de aire viciado de cosas,
que no nos permiten abrir los ojos para conocer otra realidad.
Somos lo que nos dejan ser,
en esta sociedad embotellada,
y somos lo que realmente queremos ser,
en esta otra sociedad,
que nos permite librar esta suerte futurista,
y proyectar nuestra vida con lo que podemos llegar a ser.
La cabeza nos pide liberación,
el cuerpo y el alma pide no solo protagonismo,
sino también expresión de realidad personal.
Dejarse ser o dejarse llevar por lo que uno quiere,
y no por aquello que no nos deja convertirnos,
en mariposas,
y así,
poder logra,
nuestra,
metamorfosis de vida.
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